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HERENCIA

Este sueño no es sólo mío, viene generaciones atrás que han sembrado la semilla en mi mente y en mi corazón. Viene de mi abuelita Nelly, que tenía las decoraciones más increíbles en su casa, que hacía muebles, que servía la mesa de la manera más cuidadosa. De mi abuela Beatriz, con quien no tuve la oportunidad de compartir demasiado, pero sé que su cocina hacía felices muchos corazones.

Desde que entraba a casa de mi abuela Nelly, revisaba cada cajón que me encontraba, y en cada uno de ellos había tesoros, que para otros era simple basura. Había cofrecitos de porcelana con agujas y botones antiguos, lapiceros y todo tipo de utensilios de arquitectura y dibujo de mi abuelito, premios de floristería, cintas de todos los colores con los que mi abuela decoraba los árboles de navidad de lugares muy importantes, pelucas, vestidos, collares, la lista es interminable. Yo llegaba a esa casa y me perdía entre estos tesoros, hasta que horas de silencio después me buscaban preocupados.

En tiempos de estrés, no hay cosa que me haga sentir mejor que cocinar algo, especialmente alguna torta o postre delicioso. Toda esta herencia que combina muchas culturas está muy arraigada en mi corazón y en mi alma, y creo que es lo que me mueve e inspira en cada momento. Servir la mesa a familia y amigos con preparaciones hechas en casa con mucho amor, es la mejor forma de conectarnos. Eso le aprendí a mi abuela Beatriz, pero lo que más dejó en mi corazón en su corto paso por mi vida, fue el amor y tenacidad para hacer todo en la vida. Lo cierto es que todo lo que no pude compartir con ella, se encargaron de recrearlo todas las mujeres de mi línea paterna, que como ella, ponen su alma en los encuentros familiares.

Viene de mi mamá que ese arte de tener la casa impecable, que con el amor que pone en cada cosa que hace, lo vuelve más especial todavía. Muchas veces me genera impaciencia, mucha impaciencia, porque soy más de fluir y dejarme llevar por el momento y la experiencia sin complicarme la vida. Por eso a veces me frustra tanta orientación al detalle, pero con el tiempo he entendido la importancia del cuidado. Al final todo es un balance, es bueno tener un plan y cierta técnica, pero también dejarse llevar por el momento y, sobre todo, disfrutar!

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